#EspecialBesson: Distrito 13 [2004]

Hace un tiempo me tocó revisar Brick Mansion, el remake gringo de la original de Besson y Pierre Morel y la verdad es que se me quedó dando vueltas en la cabeza. Como sospechaba, Distrito 13 (Banlieue 13, 2004) y su sucesora Distrito 13 Ultimátum (Banlieue 13 Ultimatum, 2009) son la muestra perfecta que entretención y reflexión no son mutuamente excluyentes.

La película que masificó el arte de David Belle, el parkour.
Una película violenta pero que lejos de reducir la marginalidad y las pandillas a mero eye-candy pone el acento donde debe, evidenciando que la verdadera violencia es ejercida por aquellos que lucran y provocan la miseria de millones. Distrito 13 es el barrio de los abyectos, de los olvidados -o mejor dicho, de los que queremos olvidar-, donde la droga y la pobreza son abundantes (no muy distinto de nuestras poblaciones), razón por la que el gobierno desistió de él y decidió poner una gran muralla que los mantuviera alejados del resto de los nobles ciudadanos de la república francesa.

Pero como adivinarán, no basta con el aislamiento y la desprotección pues el distrito le significa pérdida millonarias al Estado bloqueando grandes oportunidades de negocio por lo que una solución mucho menos democrática pero más imaginativa tejen los altos mandos. Así, en medio de la administración del poder dos ciudadanos enemigos en apariencia terminan por descubrirse como iguales una vez que comprenden el verdadero destino del Distrito 13.

Aquí, las mujeres se defienden.
Leito (David Belle, yoda de parkour) es un oriundo del distrito, un héroe solitario que lucha por contrarrestar el daño que el narcotráfico le hace a su comunidad pero quien en una de sus cruzadas termina en la cárcel y se encuentra con el capitán Damien Tomaso (Cyril Rafaelli, super sayayin) dando inicio a su colaboración en una nueva misión para salvar al barrio de la inminente destrucción producto de una bomba pero que, como les comentaba, terminará en consciencia de clase.

Su mayor virtud está en que mientras te muestra espectaculares secuencias de pelea y las maravillas del parkour, Damien y Leito van puliendo sus aparentes diferencias y reflexionando sobre aquello que los vuelve iguales. Especialmente bella es la escena en que Damien reclama su superioridad moral pues como oficial de la ley lucha por los valores supremos de la Libertad, la Igualdad, y la Fraternidad a lo que Leïto le responde: "Agua, Gas, Electricidad", echándole en cara que a los suyos les es imposible preocuparse por la virtud espiritual cuando luchan día a día por cubrir sus necesidades más básicas. Y por supuesto su clímax, momento en que Damien entiende su posición como instrumento del poder luego de una larga y dolorosa pelea con Leito, secuencia que nos recuerda aquella escena de They Live  cuando John Nada obliga a golpes a su amigo a ver la ideología que nos gobierna y que se esconde a plena vista.

La verdad es siempre dolorosa.
La película cierra haciendo un guiño a la revolución francesa, pero está vez no serán vociferaciones en la plaza pública sino la denuncia a través de los medios de comunicación el modo de evidenciar la injusticia y el abuso. Lectura interesante y refrescante en un espacio en que la pobreza ha sido ampliamente fetichizada, y que continúa en Distrito 13 Ultimatum, película que le da una vuelta no sólo a las lógicas del poder político y los intereses económicos sino a nuestros propios prejuicios sobre la objetivación sexual y la violencia de género que a veces creemos absoluta en las cintas de acción.        

 

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