Welcome to the NHK



Welcome to NHK (NHK ni Yokoso), es una animé basado en el manga del mismo nombre y fue emitido en Japón en 2006. Trata la historia de Sato, un joven de 21 años, desempleado y que dejó la universidad para adoptar una condición de total aislamiento conocida como hikikomori, lo que comenzó como una suerte de agorafobia, se agudizó al aparecer síntomas de paranoia, Sato cree que hay una conspiración -la NHK- responsable de su actual estado, preocupada además de que así se mantenga. Su rutina se ve abruptamente interrumpida con la aparición de Mikasi, una linda adolescente que planea ayudarlo a dejar atrás sus tiempos como hikikomori de una vez y para siempre. 

Reconozco que llegué a ella porque me atraen los protagonistas con incapacidades sociales, pero de a poco me fui involucrando y lo que comenzó como visionado casual terminó en maratón. Durante los primeros episodios se explota el lado más humorístico de todo, pero poco a poco, y en diálogo directo con las nuevas tecnologías, adquiere un tono más dramático. Aún así es una serie optimista, con un mensaje esperanzador bastante literal: hikikomoris del mundo, hay una oportunidad de vida normal para todos ustedes y siempre, siempre, hay alguien que sufre más.



Explora el círculo completo de lo que significa ser un hikikomori, de las consecuencias materiales que esta condición acarrea no sólo para quien la padece sino sobretodo, para quienes tienen que vivir con una persona como ésta. Hace un descarnado retrato del nivel de egoísmo e instrumentalización que la condición hikikomori posee sobre los que le rodean, al tiempo que muestra como todo el proceso de virtualización de las relaciones sociales ofrece una enorme gama de posibilidades para acrecentar la condición de un hikikomori (a pesar de que el animé insiste en que es un problema que hay que abordar multifocalmente, en donde inciden la voluntad del propio afectado, las acciones de la familia y solo en último lugar, las opciones de las nuevas tecnologías).

Primero nos muestra la subcultura de los otakus, que allá en Japón se dice de los adictos a los gal games (“pretty girl games” o bishojo game) y el lado erótico de los mangas/animes en general, para luego pasar a la adicción de los juegos en línea de aventura, en donde debes realizar tareas en equipo, y lo sencillo que puede ser el establecer relaciones de afecto con personas que, potencialmente, no existen. Pero todo apuntando a la misma gran angustiaa: la incapacidad de establecer relaciones materiales saludables con los otros, aquí, en el mundo real.


Y más allá del moralismo, que digamos no es opcional para la realidad preocupante de Japón, lo más lindo del animé es ésto, su capacidad para mostrar la angustia radical que significa esta incapacidad, y ver luchar, dando tumbos, a sus protagonistas, avanzando sin saber hacia donde y, ocasionalmente, luchando contra los deseos de simplemente darse por vencido y dejarse llevar. Un animé para todos los que aún guardamos pizcas de emocidad en nuestro interior. 

Artículo publicado originalmente aquí

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