Sympathy for Mr. Vengeance: La Trilogía de la Venganza de Chan-wook Park Parte I



La gente me pregunta -mucho más de lo que creen- el por qué de mi afición al gore, y si bien es cierto que todo partió como un fetiche por películas clase Z de las que comentaban Pera y Salfate en el Maldita Sea, cuando ves suficientes películas del estilo provenientes de tantos lugares distintos llegas a entender que el modo de retratar la violencia habla asimismo de un modo de entender y habitar el mundo.

Dentro del universo de películas “violentas”, los asiáticos comportan un importante grupo siendo los más conocidos Takashi Miike, Takeshi Kitano y recientemente, el coreano Chan-wook Park. Si con “violencia” usted se imagina películas de tortura a adolescentes cachondos en cabañas perdidas en el bosque, o películas de persecuciones con su toque de artes marciales su visión es aún muy estrecha, y si este es el caso, puede que les resulte difícil pensar en otorgar cierta calidad artística a piezas que parecen más bien explotar pornográficamente lo peor de nosotros. Para todos ustedes entonces, esta trilogía de la venganza de Chan-wood Park es un buen modo de deshacerse de los prejuicios, en especial con esta primera entrega: Sympathy for Mr. Vengaence.

Dado que no es este un tratado de las distintas cosmovisiones acusadas por el tratamiento de la violencia en el cine (un libro que yo leería gustosa en todo caso), mejor vamos al grano. Como muchos otros, comencé el visionado de esta saga con Oldboy (que es la segunda), luego seguí con Lady Vengeance y terminé con esta que es el principio, y aquí entre nosotros, la mejor de todas. Su superioridad está en el hecho de que problematiza dos cuestiones fundamentales: existen dos vengadores en la historia, y cada uno es víctima y victimario simultáneamente del otros, por lo que el tema de la simpatía por está en principio puesto en cuestión y segundo, enfrenta la violencia ejercida por estos vengadores contra la violencia que padecen por la propia materialidad de sus existencias, en este sentido termina siendo el contexto mucho más violento que la venganza en sí.

Ryu –su protagonista- podría perfectamente ser un personaje del cine-contemplativo-de-miradas-perdidas, después de todo es un ex-estudiante de arte, con exótico pelo verde, expresión de ausencia constante y tiene una suerte de amistad con ventaja con su vecina-izquierdosa, pero afortunadamente no es nada de eso. Ryu es un ex-estudiante de arte, sordo (de ahí la expresión), recientemente desempleado que debió abandonar sus estudios porque su hermana necesita con urgencia un trasplante de riñón que no puede costear. Con un ánimo para nada victimizador, Cha-wook nos presenta la historia de este chiquillo que desesperado decide secuestrar a la hija de su ex-jefe para exigir la recompensa, pero las cosas salen mal y Ryu termina siendo perseguido por Park Dong-jin (el ex jefe en cuestión) mientras trata de vengarse de los vendedores de órganos que lo estafaron.
                                                                                                                                                     

El joven pobre que comete un crimen por desesperación, el empresario exitoso que es víctima de un crimen por su situación económica, lo que conduce a una de las escenas finales cuando Dong-jin le reconoce a Ryu que sabe que no es una mala persona, pero que se ve en la obligación de asesinarlo de todos modos. Con un tratamiento más cercano a la sensibilidad de Kitano, esta es una película violenta sin ser gore, y sin ser una película de acción. Conmovedora, querible y honesta es –de las tres- la que logra con mayor maestría presentar un contexto sin renunciar a echar una mirada en la intimidad de sus personajes, ni a darles el tiempo de mostrarnos sus contradicciones y sus dolores. Con personajes que aunque pausados siguen siendo activos, es la única historia de venganza en la que no deseas que se concrete la venganza, porque sabes que la culpa es compartida en partes por los protagonistas, en parte por las circunstancias y es, en este sentido, una obra trágica.


Así es que si usted desea cambiar su percepción de la violencia como autos que explotan, edificios que se caen y psicópatas, Sympathy for Mr. Vengaence es un buen lugar para comenzar. 



1 comentarios:

Max Power dijo...

es genial esta pelicula

 

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