Man of Steel

De todo el universo de superhéroes, Superman es uno con el que nunca me casé, quizá por lo que representa o quizá porque crecí con Dragon Ball y encuentro a Gokú un personaje más atractivo aún cuando provenga de la misma premisa: un extraterreste criado en la Tierra que lucha por salvarla. Aún así, con todas las buenas películas que últimamente se han hecho recreando el universo Marvel y el de DC Comics, tenía más que esperanzas en que esta fuese la película que me permitiría dejar de lado los prejuicios y agarrarle cariño a Clark Kent.

Me equivoqué, claro está, pero no responsabilizo al personaje por el fracaso que creo es de la película, la que a mis ojos tiene 3 problemas severos: el retrato del contexto político social es muy superficial, la construcción del villano tristemente pobre y con los diálogos te baja la dependencia al forget-me-now. Primero lo primero, la ciencia ficción y la ficción futurista han hecho algunas maravillas para trabajar las metáforas políticas hiperbolizando algunos de los aspectos de nuestra realidad, cosa que se ha vuelto un acento en las películas de superhéroes de los últimos años (ahora, la naturaleza del discurso político contenido en todo aquello es material para otras discusiones) y por eso creí que Man of Steel –en especial por todo el comercial que le hacen a la participan como productor del señor Nolan- se sumaría a esta tendencia.

Y digo que el problema es de la película porque a pesar de la pobreza del tratamiento se deja entrever un contexto vagamente interesante, el bello conflicto de estos hijos de Krypton nacidos artificialmente cuyo destino ha sido decidido antes de su nacimiento, la extensión de la máquina en la que se convierte la sociedad –bajo el yugo del Estado- cuando nos trata a todos como piezas de su engranaje es uno de los horrores más tocados de la Modernidad, y la lucha del hombre contra la voluntad divina, de los más tocados en la ficción de todos los tiempos. El nacimiento de Kal-el en medio del apocalipsis de su planeta natal te hace querer saber más del qué ha tenido que pasar para una civilización se conduzca a sí misma a la extinción -tema que nos toca muy de cerca-, pero en vez de explotar y problematizar el conflicto, lo que nos permitiría ver a Kal-El no solo como nuestro salvador sino como el de su propio pueblo, se exponen una serie de efectismos que están ahí sólo para justificar el 3D y lo que es aún peor, unos diálogos sobre explicativos que terminan por destruir cualquier posibilidad de riqueza cinematográfica.

No me entiendan mal, no soy de las que cree que para que una película tenga valor artístico debe tener planos mudos de árboles que duren 20 minutos, al contrario, como buena geek son fans de las quotes, pero hay que reconocer que existen grandes diferencias entre el mostrar y el decir, y cuando los diálogos te cuentan lo mismo que la imagen es porque o los señores guionistas desconfían profundamente de nuestras habilidades deductivas o su noción del cine y su lenguaje es muy básica. Pero no sólo en esta primera parte de la película están presentes, sino que suman y siguen, uno de los ejemplos más lamentables es cuando Clark Kent le prueba en batalla a uno de los generales del ejército (Chris Meloni) que es aliado de la tierra y, luego de mantener la mirada el uno en el otro por largo rato haciéndonos entender que Superman ya no es visto como una amenaza, Meloni se manda este texto: “this men is not our enemy”, textos que ni el más laureado de los actores del mundo puede decir sin perder su dignidad en el intento, la prueba viviente de esto es lo que hacen del pobre Zod, quien termina dando mucha más pena que Superman, pero no por su simpatía sino por el patetismo con que se nos presenta.

Zod (Michael Shannon), personifica el conflicto de este estar programado para una función particular desde el nacimiento, es un soldado, su deber es proteger a su pueblo lo que lo lleva a un intento fallido de golpe de Estado (y si algo hemos aprendido de nuestra historia es que no es único soldado que siente que debe rescatar a su nación de los ineptos que la conducirán al caos absoluto) y gracias a que Kal-El criado como Clark Kent hace lo suyo por echar abajo su plan, el pobre de Zod termina sin un pueblo por el cual luchar, esto es evidentemente muy dramático y doloroso, pero por alguna extraña razón los señores creativos creyeron que sería una buena idea que Zod nos explicara lo evidente con lujo de detalles antes de enfrascarse en una épica batalla final con Superman.


Y para terminar, Lois Lane (Amy Adams) a quien se nos presenta como una hermosa/existosa/badass periodista que es capaz de arriesgar su vida con tal de obtener la historia que está buscando y que, sin embargo, termina por sacrificar todo en lo que cree y darle una oportunidad a este extremadamente atractivo alienígena después que este le contara la conmovedora historia de cómo arruinó la relación con su padre terrestre Jonathan Kent (Kevin Coster), y lo siento mucho pero no se puede presentar a una mujer con la garra de Elizabeth Shaw y que termine como mera damisela en apuros que cae en los brazos protectores de su amado, a quien retribuye por su buen trabajo salvando al mundo, con un romántico beso final, sorry pero creo que como espectadores merecemos un poco más.

Al final, creo que existen ciertos momentos memorables y que de haber continuado por esa línea, o no haberlos contaminado con diálogos sobre explicativos pudo ser una buena película, secuencias como la del tornado (que por sí sola basta para explicar el dolor de Clark y la convicción de Jonathan que prefiere sacrificar su vida por la integridad de la de su hijo, todo el resto de escenas de bullyng sostenido hacia el pequeño Clark están de más, hay que decirlo) o aquel último flash back donde Clark juego al superhéroe con su perro en medio del patio de su casa de Kansas mientras su madre sonríe motivada y su padre lo mira fijamente porque entiende en quién terminará convirtiéndose este alienígena que eligió amar como a un hijo, son en las que recae la verdadera emoción y que sin tanta parafernalia nos hubiesen permitido conectar mejor con Kal-El/Clark Kent/Superman nuestro salvador.


 Es de esperar que en la secuela se trate con más respeto a los personajes y a nosotros los espectadores, y ojo que no lo dice un fan nazi que se alimenta de la falta de correspondencia entre la película y el universo de Superman, sino una mera espectadora que cree que Kal-El, sus padres biológicos y adoptivos, Zod y Lois Lane merecían ser tratados en su complejidad y no como maquetas aparecidas en uno de los millones de apocalipsis a los que somos sometidos por la ficción hollywoodense todos los días.  



3 comentarios:

carlosandueza dijo...

Pucha, te concedo lo de las frases sobrantes y lo del contexto político pobre. Yo justifico lo último con que la historia era más de Kryptón que de la Tierra.
Y no creo que los personajes estén tan estereotipados. Recuerda que Lois fue la que armó el plan para detener a los villanos.
Pero no sé, yo lo pasé la raja. Es muy entretenida y no fui a verla con la intención de criticarla, sino de disfrutarla. Eso igual afecta la percepción.

De todas maneras, es bacán leer tus críticas, Geraldy. Sigue! :)

Geraldy Cañete dijo...

gracias, pero yo también fui para disfrutarla, y el chiquillo estaba bastante bien :3

carlosandueza dijo...

Jajaja sí, es bien mino, hay que admitirlo.

 

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