Hannibal Primera Temporada


Si usted goglea Hannibal en el buscador de imágenes, lo más probable es que se encuentre con esta de Anthony Hopkins y la famosa máscara y es justamente el hecho que esta imagen se encuentre tan presente en nuestro imaginario el que haga tan difícil imaginarse a priori cómo es esta adaptación a la TV. Y es por esto también que la excelente calidad de show fue más que una grata sorpresa, calidad que se expresa particularmente y a mi juicio, en tres cosas: la apuesta por humanizar al personaje, enfrentándolo con su soledad y a la posibilidad de no estar tan solo, en vez de recurrir al recurso fácil del horror se plantea extrapolar lo inquietante de la personalidad de Lecter al espacio formal de la serie y por último, las pertinentes citas -muy inteligentemente dispuestas a lo largo de la temporada- citas al resto de la franquicia cinematográfica.

El pasado Jueves terminó esta primera temporada y -a pesar de las dificultades- la serie volverá con el próximo año. Como ya les había comentado, esta adaptación televisiva de la ficción de Thomas Harris que funciona como precuela a lo que hemos visto del doctor en Silent of The Lambs y Hannibal, tuvo un más que accidentado ingreso en la televisión. Y es que NBC la utilizó como caballito de batalla creyendo que incrementaría las bajas en los índices de audiencia de los días Jueves, pero lamentablemente esto sólo logró que la serie pasara casi desapercibida para el público durante varias semanas, esto, a pesar de las muy buenas críticas que sostuvo desde el comienzo, y que todos los que nos hicimos adictos estuviésemos mordiéndonos las uñas hasta hace poco, cuando finalmente se anunció la segunda temporada.

Y este anuncio es un alivio no sólo porque unos cuantos de nosotros nos hayamos enganchado con el show sino porque me atrevería a decir que es, a la fecha, una de las mejores series estrenadas en el año. El mérito no es poco si consideramos lo desafiante que significa trabajar con una franquicia tan ampliamente tratada en el cine. Este apostar por un acercamiento más humano a Hannibal (Mads -la d es muda- Mikkelsen ), concentrándose en la complicada relación que establece con un ya inestable Will Graham (Hugh Dancy), nos recuerda la intimidad de Hannibal con Clarice, pero el giro está en que parece ser que por primera vez Hannibal se enfrenta a la posibilidad de que alguien sea capaz de comprenderlo en toda su extensión, y en este sentido, empujará a Will para saber hasta dónde puede llegar su empatía. 

La relación es propiciada por Jack Crawford (Laurence Fishburne) jefe de la unidad del FBI con la cual colabora Will  (que posee imaginación absoluta, lo que le permite ponerse en el lugar de los asesinos y revelar sus identidades y motivos, cosa que lo vuelve un excelente detective pero no le permite calificar para agente). Crawford, preocupado por la viabilidad de trabajar con Graham, decide pedirle de favor a Lecter que lo vigile de cerca. Esto desencadena una indeterminada relación que se mueve entre la amistad, la colaboración y la manipulación, y que terminará con un Will cada vez más desapegado de la realidad y con un Dr. Lecter que lo empuja más y más al colapso. 

[Spoiler Alert]

En segundo lugar, la serie logra momentos realmente espeluznantes, lo que creo se da, por un lado, por este jugar con el carácter racional y lógico de Hannibal versus el horror de los crímenes. La elegancia y encanto propios del Dr. Lecter se ven materializados en su amor por la cocina, a lo largo de la temporada se da el lujo de alimentar a todos sus personajes, y atraiéndolos con una irresistible presentación de los platillos, los invita a compartir sus gustos culinarios. Este es sin duda uno de los gestos más temerarios y que nos permite entender que estamos en presencia de este macacro -racional, ilustrado, elegante- caníbal. Además, en el trabajo de especulación que realiza Will en cada una de las escenas el crimen, se dispone frente a la escena como cualquiera de nosotros frente a una obra de arte en un museo, recorriéndola, interrogándola hasta que logramos dar con el diseño que el autor plasmó en ella. Dos factores que demuestran que, como comenté en un review anterior, lo verdaderamente aterrador de Hannibal es que un ser tan racional y controlado, puede poseer gustos tan poco civilizados.


Por otro lado, el relato se vuelve oscuro y confuso conforme Will Graham va perdiendo noción de la realidad, e incluso se recurre a saltos temporales y espaciales radicales que desorientan, acercándonos en la experiencia del propio Will. La tensión en nosotros aumenta a raíz de este constante interrogar de Will por su propia realidad, por si identidad y, aún cuando nos queda claro que está siendo manipulado, es imposible no reconocer que su la situación nos produce angustia.

Por último, las citas y referencias, "Savoureux", el último episodio de la temporada, termina con Will encerrado tras las rejas y un Hannibal que le sonríe del otro lado, en el mismo hospital que años más tarde albergará al propio Lecter y donde lo visitará por primera vez Clarice. Y con este final ocurren varias cosas, lo primero es que te quedas con la sensación de ahora-sí-que-todo-comienza, similar a la sensación que nos  deja la escena final de Dark Vader en Star Wars: Revenge of the Sith o cuando Erik Lensherr se pone el casco bloquea telépatas en X-Men First Class y termina por convertirse en el Magneto que todos recordamos. Escenas emocionantes que, utilizando un simple gesto -o en este caso, una locación- te trasladan en el tiempo y te permiten unir cabos sueltos, y son a su vez un intencionado guiño a los fans respectivos. 

Esta primera temporada, particularmente el final ya descrito, es la muestra del poder y la inteligencia de Hannibal, quien incluso es capaz de convencer a la doctora Bedelia Du Mauier (Guilliam Anderson, o Dana Scully para los que se acuerdan) -su colega y terapeuta- de su amor y devoción por la amistad de Will y el cuidado de Abigaobbs; la hija del primer asesinó que Will tuvo que matar y al que Lecter quiso advertir como gesto de colaboración entre colegas. Pero entre este poder y entereza algo se deja ver de emoción y uno tiende -o quiere más bien- creer que las lágrimas que derramó en la oficina de su terapeuta por la pérdida de Abigail y de Will, tienen algo de verdad, y es que a pesar de las circunstancias, Lecter parece aliviado cuando Graham lo encara finalmente y descubre de quién se trata en realidad.

Lo que quedó en deuda, insisto, es el desarrollo de personajes femeninos influyentes, creí que con este propósito se incluía el personaje de Anderson, pero que resultó ser un rol decepcionantemente funcional, una Abigail Hobbs que nunca pudo encontrarse a sí misma y cuya función fue acercar -y eventualmente enfrentar- a Hannibal y a Will, Beverly (la forense) yFreddie Lounds (la periodista) de las que se puede decir muy poco y al final, Alana Bloom (la colega/amor platónico de Graham) quien se supone debía ser relevante, carece de voz propia y siendo honesta lo único realmente productivo que hizo en toda la temporada fue ofrecerse a cuidar a los perritos de Will cuando lo encerraron en el hospital. Esperemos que el próximo año alguna de ellas se desarrolle a la par del resto del resto y no sigan siendo personajes-función.

Por último, les reitero que es una serie que vale absolutamente la pena revisar, no sólo por el argumento sino por la realización en general, una serie muy bien lograda, inteligente -sin caer en lo encriptado- y emocionante, que formalmente imita, la mayoría de las veces, la misma inestabilidad mental de Graham transformando dicha inconsistencia en dispositivo narrativo. Si usted es un fans de las series de psicópatas, le digo para terminar, que este Hannibal está dentro de las mejores que he visto y número uno en las candidatas para llenar el vacío de mi corazón que dejará Dexter después de su temporada final. 






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