Lo último del cine de terror: Mamá



Para ser honesta, soy la clase de chica que le va más al gore que al horror propiamente tal, y con todas estas películas estilo documentales de fantasmas que acosan a jóvenes parejas y no me asustan ni un poco, no le tenía ninguna fe a Mamá. Así es que me senté a verla con el escepticismo que la películas de Takashi Miike me han impregnado y me llevé una buena sorpresa.

Mamá tiene una confesada vocación -por parte de su director Andrés Muchietti y su productor Don Guillermo del Toro- por mostrarnos lo aterradoras que pueden llegar a ser las mamás, nosotros los latinos lo sabemos bien. Esta es una de las muchas películas que problematizan la idea clásica de femeneidad -por decirlo de algún modo- en un intento por mostrar la indeterminación que eso nos significa hoy, tiempo en que nos vemos obligados a repensar qué es lo que realmente implica este ser Mamá.

Cuenta la historia de la rockera Annabel, quien a patir de la relación que mantienen con Lucas (Nikolaj Coster-Waldau o Jaime Lannister para los amigos) se ve atrapada en la situación de tenMamáer que criar a las dos sobrinitas de su novio, quienes sobrevivieron abandonadas en un cabaña del bosque por 5 años -sobrevivieron gracias a los cuidados de este espíritu al que llaman Mamá- . Annabel no sabe nada de criar niños, por supuesto, y lo creepy de las actitudes de Victoria y Lilly no le hacen las cosas mucho más sencillas.
Las niñas en su aislamiento pasaron de adorables a espeluznantes, especialmente Lilly que parece un cosplay terrorífico de L, aunque con todo no se comparan a las gemélas de The Shining. De todos modos, conforme la relación entre Anabbel, las chicas y Mamá comienza a desarrollarse se te van poniendo los pelos de punta. Hace lo suyo con los efectos, y logra crear ciertas atmósferas interesantes, por otro lado, hay muchas secuencias que están llenas de clichés y esa falta de sentido común que parece ser un rasgo constitutivo de todo el género, escenas en las que dan ganas de gritarle a los personajes: ¡sí claro, súper buena tu idea de ir a investigar la cabaña embrujada perdida en el bosque solo y en la mitad de la noche! Pero de nuevo, si no no hay película.

Hacia el final nos reconciliamos con la pobre Mamá y su trágica historia, y nuestra heroína encuentra el instinto maternal que creyó no poseía, pero la película toma un tono más bien fantástico, como cuento de hadas gore -muy al estilo de Guillermo del Toro- que te descoloca un poco porque a estas alturas has logrado estar realmente asustado.

Hay películas que sin ser de terror logran darte un buen susto, secuencias magistrales como la aborto de Elizabeth Shaw en Prometheus, la secuencia en que Kikahara cercena su propia lengua en Ichi The Killer, entre muchas otras. Mamá es de esas que no viene a transforma ningún paradigma dentro del género, pero tiene sus momentos y vale la pena echarle un vistazo, al salto el trailer.





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