Hannibal: El verdadero horror está en nuestras mentes


Me sorprende la capacidad que tienen los gringos de tomar las estadísticas de algo verdaderamente catastrófico para el país como son los asesinos seriales y convertirlo en todo un género. Y dentro de este cuasi-género hay ficciones que poseen mayor o menos grado de componente policial, lo que ocurre con Hannibal (y que pasa también con otras como Dexter, y esta Hannibal me recordó mucho al primer Dexter, sin el sarcasmo claro, lo que la vuelve mucho más oscura pero igualmente interesante) es que aún estando vinculadas esencialmente a cuestiones policiales o al FBI, son capaces de sobrepasarlas y exponer cosas más interesantes. Hannibal es terror psicológico en su sentido más primordial, cuando es nuestra propia mente la que nos asusta, cuando son las racionalidades las que asustan, y expone la vileza de sus protagonistas a partir de esta premisa.

En primer lugar tenemos a Hannibal Lecter (Mads Mikkelsen), lo aterrador del doctor no es el que coma personas, sino el que sea un doctor y no un caníbal incivilizado y supersticioso. Lo verdaderamente aterrador es ver cómo podemos dar explicaciones racionales a prácticas perversas. El segundo aspecto relevante es algo que ya aparecía desde las películas; que Lecter posee cierta debilidad por los inadaptados (por qué sino su obsesión con Clarice, y su necesidad de creer que debe salvar a todo el mundo después de no haber podido salvar a ese pequeño cordero) y Will Graham se ajusta perfectamente a esa descripción.
Segundo entonces está Will Graham (Hugh Dancy) quien posee la terrible facultad de una híper empatía, esto es, ser capaz de comprender motivos y diseños de comportamiento a través de ponerse en el lugar del otro pero no en un sentido alegórico sino que literal, Will es capaz de imaginar paso por paso lo ocurrido en una escena del crimen y a partir de esto reconocer motivos, pero dado que el otro en cuestión son asesinos seriales, las consecuencias para Graham no son pocas ni bonitas (después de ver esto que nadie nos venga con lo ventajoso que es la empatía para nuestras almas).

Y en tercer lugar tenemos a Jack Crawford (Laurence Fishburne), el jefe del FBI que necesita desesperadamente atrapar a estos criminales y que utiliza indiscriminadamente a Graham para ello, aún cuando sabe lo que significa para él. Lecter será quien persuada a Graham de la racionalidad instrumental dentro de la que opera Crawford, una lógica muy militar en donde vale la pena sacrificar a un hombre si vas a salvar miles.

Cómo verán nada es blanco o negro en esta serie, aunque hay mucho de negro debo decir, y a pesar de lo riesgoso que es montar un show sobre un personaje tan ampliamente tratado en el cine (y con maestría además), Hannibal cuenta con un muy buen equipo detrás y se nota, desde el guión a la realización en sí, pasando por todos los aspectos formales que quieran. Hannibal toma la inteligente decisión de ocultar al doctor Lecter y concentrarse en el atormentado Will Graham que adopta perros callejeros y camina dormido y que se ve en la necesidad de recurrir a Lecter para continuar con un trabajo que lo consume desde dentro (literalmente), contrarrestando la inestabilidad de Graham con la estabilidad clínica de Lecter.
Hay mucha sangre, sí, pero también un tratamiento de lo onírico como segundo espacio de habitación de Graham, con secuencias que me recordaron a Donny Darko y un tratamiento sonoro que hace lo suyo por permitirnos empatizar lo más posible con él. Lo único criticable quizá sea una deuda con los personajes femeninos que hasta aquí se asoman que son bastante cliché (solo hay 5 episodios emitidos), lo cual es triste si tomamos en cuenta que este fue eje central de ficciones como El Silencia de los Inocentes.
Por último decir que lo más penoso de esta serie no radica en ella sino en los problemas de sintonía que ha tenido debido a la ubicación que la cadena NBC le ha dado dentro de la parrilla programática, fracaso que no se condice para nada con la calidad del show, y que resulta aún más injusto si pensamos en lo mucho que hemos debido perdonarle a otras series cuya calidad está en entre dicho y aún así siguen al aire. Les extiendo la más honesta de las invitaciones a revisar Hannibal y apegarse a su causa.






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