A Dangerous Method

















Cuando supe que tendríamos una película sobre la relación personal y profesional entre Carl Jung y Sigmund Freud, y que estaría además protagonizada por Viggo Mortensen y Michael Fassbender, no sabía que pensar. Cuando supe que sería una película de David Cronenberg me hice una idea más clara, pero aún así, los resultados nunca son como las expectativas que tenemos en la cabeza.

A Dangerous Method no es una película perfecta, pero tiene un mérito fundamental (a parte de la impecable interpretación, mención especial para Keira Knightley) y es por supuesto, el modo de abordar a estas tres grandes personalidades del quehacer teórico europeo del siglo XX.

David Cronenberg es la clase de artista que realiza películas poco amables para el espectador, y con poco amables no me refiero a que emplee complicados simbolismos ni extravagantes efectismos factibles de ser entendidos por nadie más que él y una elite de artistas/intelectuales educados en ese tipo de sensibilidad (como lamentablemente ocurre con numerosos autodenominados artistas de toda índole y contemporáneos nuestros). Me refiero a una cuestión más bien simple; los personajes en las películas de Cronenberg son difícil de querer, e insisto, esto no significa en ningún caso un hermetismo o un tratamiento narcisista de la historia, mi impresión es que Cronenberg desea echar mano a las lógicas dramáticas del distanciamiento ya antes utilizadas para combatir la alienación y hacernos ver, a través de estos incómodos y reprochables personajes, que hay de repugnante y reprochable en nuestras propias conductas.

A Dangerous Method pudo ser una película que nos permitiera generar más simpatía y por qué no decirlo, hasta empatía por un sobre atormentado y envejecido Freud que veía desaparecer a los pocos amigos que le quedaban, o hacia un juvenil Jung tratando de romper el cascarón y alzarse frente a la comunidad intelectual con sus propias teorías, alejándose de Freud. O incluso pude ser una historia de auto superación post-abuso de una Spielrein que deja de lado el patetismo para hacer algo por sí misma. De cierto modo la película absorbe estos tres posibles y los convierte en la historia de un soberbio e inseguro Freud, resentido no sólo por la emancipación que muestra su joven pupilo sino por su condición acomodada ( su consejo final hacia Spielrein es "no se confía en los arios"), a un Carl Jung que, independiente del mérito de su trabajo intelectual, llega a casa para ser no más que otro burgués simplón y profundamente cobarde. Y finalmente, una Spielrein que sale con bastante dignidad del paso después de haber sucumbido a los encantos intelectuales de Jung, quizá sea el personaje al que nos acercamos con mayor facilidad porque nos muestra el mayor de los valores siendo portadora no sólo coraje (es la única de los tres que supera un trastorno de personalidad así como una crisis amorosa para ingresar y ser influyente en la escena del psicoanálisis) sino que verdadera independencia y es justo que reconozcamos también a ciertas figuras femeninas que reciben poco crédito en el campo del conocimiento.

Pero insisto, es una relato seco que no duda en enjuiciar a sus personajes y someterlos al escrutinio popular. Aquí no hay héroes, mucho menos redención, ni mirada romántica de la historia. Otra vez, independiente de la incuestionable influencia y la revolución que Freud y Jung significaron en mayor o menos medida en el campo del psicoanálisis y el espacio del pensamiento en general, son también aquí, en A Dangerous Method, nada más y nada menos que simples hombres, y en tanto que tal, imperfectos e incompletos.

Así es que si usted está buscando emocionarse hasta las lágrimas con una historia tierna y conmovedora, no vea A Dangerous Method, tampoco si está buscando aprender algo de psicoanálisis dicho sea de paso, pero si usted quiere ver una película en donde sus personajes son cuestionados del mismo modo en que todos deberíamos cuestionarnos a nosotros mismos al menos una vez, entonces adelante que hacerse preguntas es el primer paso, y es lo único a reivindicar de los tres teóricos de los que trata esta película, ya que el fondo del desacuerdo intelectual entre Freud y Jung aquí tratado es justamente, si basta solo con hacerle ver al enfermo su enfermedad o si el terapeuta es capaz de mostrarle un camino de salida, a lo que digamos responde con bastante lucidez Freud que, quienes somos (los terapeutas) para reemplazar una fantasía con otra. 






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