The Walking Dead s03 e12: Clear [Spoiler Alert]


Clear, el episodio de The Walking Dead de esta semana, me ha dejado con sentimientos encontrados. Para los que no están al día, esta ha sido una temporada llena de altos y bajos, hemos perdido a algunos, estado a punto de perder a otros, nos hemos reencontrado con unos cuantos y otros nos han sido presentados (entre ellos Michonne y el Gobernador son los que a la fecha más destacan). Pero con tantas líneas dramáticas y tantos eventos de por medio (la muerte de Lori, el nacimiento de Judith, la indeterminación de Andrea, la amenaza de Merle, etc) no se ha podido profundizar en los conflictos, ni se le ha dedicado el tiempo pertinente a sus personajes para que podamos hacernos una idea de lo que pasa en su interior, y en este sentido este episodio marca una pausa, absolutamente necesaria, para acercarnos nuevamente a Rick, a quien casi dabamos por perdido.
The Walking Dead es de esas historias tan potentes, que ha soportado no pocas dificultades narrativas, recordemos que pasamos de una primera temporada compuesta por 6 episodios, a una segunda que los dobla pero cuyo progreso dramático era digno de Tarkovski -o sea leeeento, pero sin ofender es sólo que no es el ritmo para una serie de TV-, y la verdad es que esta tercera temporada ha sido más ordenada, el problema es que con tantos personajes e historias explorables, es difícil no perderse y terminar entregando solo fragmentos. Este episodio en particular nos ofrece eso, un estar a solas con Rick y Carl y un ponernos al día sobre las cosas que han mutado en ellos.
En una misión de recolección, Carl, Rick y Michonne regresan al pueblo en que todo comenzó para nosotros e intentan rescatar algunas armas para la guerra inminente. Y entonces Rick se reencuentra con Morgan -a quien recordarán de la primera temporada pues fue él y su hijo quienes rescatan a Rick cuando andaba deambulando por el pueblo tras despertar del coma- y entonces debe enfrentarse a todo aquello que ha perdido/ganado a la fecha y, sobretodo, hacerse de nuevo la pregunta por la fe. La respuesta es tranquilizadora, a pesar de todo Rick continúa creyendo que encontrarán refugio y podrán reponerse, y es que debe hacerlo, después de todo es un líder. Lamentablemente Morgan está convencido que el único camino que le queda es el de limpiar (ha puesto trampas caza bobos por todas partes y luego recolecta a los zombies y quema sus cuerpos), porque luego de la muerte de su hijo se ha quedado sin fuerzas para continuar y no podría soportar sobrevivir a más buenas personas como Rick y el pequeño Carl, y entonces nuestro Rick se da cuenta de qué es lo que ocurre cuando se sucumbe ante la desesperanza y entiende que no es ese su camino, al menos no aún.
Pero no solo eso, también vemos a Carl, que parece ser el único que entiende que el modo de mantener viva a su madre es honrando su último deseo: que él y Judith se mantengan unidos pase lo que pase. El pequeño Carl que se hace hombre con cada día, que se hace fuerte pero que no pierde su buen corazón. Y por último, vemos a Michonne (mi ídola indiscutida) por fuera de su look de patea traseros, una Michonne conmovida por el amor incondicional de Carl a su hermanita y la legítima inseguridad de Rick, de cierto modo los tres construyen un delgado lazo que ha estas alturas se vuelve trascendente, en esta suerte de peregrinación de la sagrada familia.

Por supuesto que supe, en cuento se terminó, que es la calma antes de la tormenta, y espero no existan bajas en el team Rick, pero dado que los guionistas de series como esta (y como GOT) insisten en romperme el corazón, no me hago muchas ilusiones. De todos modos, es un episodio que se agradece, un respiro necesario para digerir lo que ha pasado y lo que vendrá, y sólo nos resta prepararnos.



 

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